Tunja, la mística Ciudad de los Tesoros Escondidos, guarda entre sus calles colonialmente adoquinadas uno de los secretos urbanos más fascinantes y debatidos de Colombia: los supuestos túneles subterráneos que, dicen, comunican diferentes puntos históricos de la ciudad. Esta historia, que oscila entre lo cierto y lo legendario, ha despertado la imaginación tanto de investigadores como de locales y turistas, quienes se estremecen ante la idea de pasajes secretos que podrían estar ocultos bajo sus pies.
La fundación española de Tunja en 1539 no solo marcó un punto de encuentro entre el mundo indígena y el europeo, sino que también sembró las bases para construcciones con múltiples funciones, muchas de ellas lejanas aún de ser completamente comprendidas. Algunos testimonios y cuerpos académicos sugieren que bajo las iglesias coloniales, como la de Santo Domingo y la Catedral Metropolitana Santiago de Tunja, existirían criptas y pasadizos que, quizás en algún momento, se usaron para movilizar personas o proteger bienes durante tiempos convulsos. La imaginería de estos túneles se ha alimentado del misterio y el romanticismo del pasado, pero hasta ahora las labores técnicas y excavaciones oficiales solo lograron descubrir criptas, restos óseos y fragmentos de murales coloniales que resaltan el valor histórico-artístico del subsuelo, sin confirmar verdaderos túneles extensos ni explorables.

En 2018, una inspección judicial ordenó la apertura en ciertas zonas emblemáticas del centro histórico con la promesa de encontrar estas vías ocultas. No obstante, lo que se encontró fueron más bien indicios arqueológicos valiosos, pero no los laberintos subterráneos que muchos imaginaban. Las autoridades aclararon que los supuestos túneles eran más bien alcantarillas antiguas o criptas de carácter funerario, lo que desinfló en parte la expectación, aunque no el interés popular por el misterio, que persiste en relatos transmitidos oralmente y en testimonios de guías locales que aseguran la existencia de pasadizos aún no explorados completamente bajo la plaza principal o edificios patrimoniales.
Este delicado entramado entre mito y realidad se convierte en una especie de narración viva que acompaña la identidad cultural de Tunja. Por un lado, están las pruebas concretas, los documentos y excavaciones; por otro, las leyendas que hablan de túneles en forma de cruz que podrían conectar distintos puntos históricos, símbolos de resistencia o mecanismos de escape en la época colonial. Aunque el rigor científico no ha logrado ratificar la existencia de tal red subterránea, la fascinación y la carga simbólica que tienen estos relatos hacen que el mito persista y transforme a la ciudad en un escenario de misterio y aventura histórica para quienes la transitan.
En definitiva, los túneles de Tunja son más que un posible fenómeno arquitectónico o arqueológico; son la expresión de un pasado que se resiste a ser olvidado, una línea difusa entre la historia y las historias, que mantiene vivo el interés por descubrir qué secretos aún alberga la ciudad bajo tierra. Mientras los túneles reales continúan siendo esquivos, el relato de su existencia cumple una función importante: preservar la memoria y avivar la curiosidad de quienes desean asomarse a ese túnel imaginario entre lo real y lo fantástico.
Las fuentes que sustentan esta historia son variadas, desde informes oficiales de inspecciones judiciales y hallazgos arqueológicos, hasta cuentos y testimonios recogidos por medios locales y plataformas digitales. Por ejemplo, el informe de la inspección judicial en 2018 esclareció que no se encontraron túneles propiamente dichos, solo criptas y vestigios coloniales, como se reportó en Positiva Tunja y la Alcaldía local. Al mismo tiempo, documentales y entrevistas recientes, disponibles en redes sociales, compilan las narrativas de guías turísticas y locales que aún creen en la existencia de espacios para explorar bajo la ciudad. Asimismo, estudios sobre el arte mural colonial descubierto durante algunas excavaciones complementan el contexto histórico que envuelve esta leyenda urbana.
Así, lo que podría ser un cuento para algunos, para otros es una historia en construcción, donde la verdad se mezcla con el mito y donde Tunja continúa siendo, en el fondo, la ciudad de tesoros escondidos, siempre lista para revelar otro capítulo de su historia oculta.
Fuentes principales: La pintura mural en Tunja y hallazgos arqueológicos (Imágenes y Espejismos, 2018), inspección judicial y reportes de hallazgos en Positiva Tunja (2023), testimonios y documentales de guías locales recogidos por Dosparchados (2025), declaración oficial de la Alcaldía de Tunja sobre la inexistencia confirmada de túneles (2018) y las narrativas vivas del imaginario colectivo en redes sociales.